24 de junio de 2016

Room Escape: Jigsaw de Horrorbox


Llegamos al local, un portal de color rojo nos aguarda, parece de todo menos la puerta de un room escape, un timbre y una voz nos aguarda detrás del interfono. Una voz seria imponente. Esperamos unos minutos, nos abren la puerta, nos ponen a todos uno al lado del otro, el chico nos observa y nos mira de forma seria. Breves instrucciones y bajamos unas escaleras.

Llegamos a lo que sería la puerta del room escape, nos hace ponernos en fila uno detrás de otro, y nos colocan unas bolsas de tela en la cabeza, ponemos nuestras manos cogiendo los hombros del de delante, no veo nada, y avanzamos. Siempre atentos y con delicadeza nos colocan a cada uno en nuestro sitio correspondiente, noto algo en mi muñeca y un ruido de cadenas al instante. Me han esposado una mano.

Suena la música, suena una voz. 

Empieza el juego.


Room escape jigsaw de horrorbox
⭐⭐⭐⭐
No hay palabras suficientes para describir este escape room, simplemente sublime. Hay tensión en cada momento, y en honor a su nombre hace referencia a la mítica película de Saw. 

En esta ocasión el grupo era nuevo, y cuatro de los seis integrantes se estrenaba en este mundo. No es un room escape para estrenarse, es uno de esos en los que hay que ir bien entrenado. Porque no es fácil y menos para un principiante. Pero se disfruta, se disfruta desde el minuto uno, y sigue hasta el final. Denso, muchas pruebas, ¡vamos! ten por seguro que aquí no te vas a aburrir en absoluto.

Es cierto que tuvimos la mala suerte de encallarnos por motivos técnicos, como candados trucados por el grupo anterior y utensilios que no funcionaban bien. Nos quedamos a 5 minutos de salir, aún así pudimos ver la otra parte, y saborear el "temible" final de nuestro destino.


Es una experiencia única que recomiendo a TODO EL MUNDO, sobretodo si eres fanático del terror.

Esta sala es de 2 a 6 jugadores.

La duración es de 60 minutos.


10 de junio de 2016

Wishlist de Junio


9 de junio de 2016

Oda a la comprensión

La furia me puede, me pueden los sentimientos de ira, el descontrol absoluto que se tiñe de negro cuando no quieres ver más allá.
Me puede la inconsciencia, la ignorancia la poca honestidad.
Me pueden las cosas negativas, me calan los huesos, me decepcionan.
Y entonces me aparto de todo y grito en silencio.
Justo como me gusta, en soledad, discutiendo en mi cabeza todo lo que no está bien, lo que no se dirá jamás.
Me vacilan los sentidos, y respiro. Al hacerlo me desplomo por segundos y me desperezo del mundo al que pertenezco. Y entonces mis dientes chirrían, oprimen y los ojos se me encienden hasta notar el dolor.

El dolor de las palabras sordas de los actos imprudentes.

De pequeñeces tontas que se clavan como astillas, tan molestas bajo la piel.

A veces prefiero mirar hacia otro lado, y volver a ese silencio hostil donde nada parece importar, y colocarse ese chubasquero invisible para que todo resbale. Y hacer un giño a todo los pasos aprendidos una vez llegados a este punto.

oda a la comprensión
Me retiro a las sombras luminosas creativas que me envuelven y le dan sentido a mi vida.

Existe gente sufridora, existe gente buena, gente amable, gente mentirosa, existe gente honesta, gente furiosa, existe todo tipo de personas.

Y luego estoy yo.

Y luego estás tú.

Tú si al leerme te sientes identificado con el otro lado de las cosas que nadie logra comprender.

Tú que lees buscando comprensión sin necesitarla.

Tú que me entiendes, como yo te entiendo a ti.


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