30 de junio de 2014

Jimmy, mi querido Jimmy.

Supongo que hace un año y medio jamás me hubiese visto en esta situación, lo más seguro es que ni siquiera supiera de la existencia de tales reliquias. Y sin embargo he llegado hasta ellas y ya no puedo volver la vista atrás.

Ni quiero hacerlo.

Buscando sin querer me encontró, me hechizó y desde entonces no soy la misma.

Libros ilustrados.

Pero no hablo de libros ilustrados en general, hablo de aquellos que le dan un vuelco al corazón, de aquellos que los acompaña un texto tan simple, y a la vez tan poderoso que es capaz de calarte hasta los huesos.

De hacerte sentir, quizás de la misma forma que lo siente el autor, de transmitir cada uno de los contornos de los trazos y colores que forman sus dibujos. Letras e imágenes que se complementan para hacerte vivir, lejos de un mundo real, o para hacerlo más real, si es posible.

Jimmy Liao, enamora.






El sonido de los colores.


El año en que el ángel se despidió de mí en la boca del metro, poco a poco, yo había ido perdiendo la vista.
Una mañana de otoño, el día en que cumplía quince años, mientras fuera lloviznaba y después de haberle dado de comer al gato, a las seis y cinco, me encaminé hacia el metro.


"Ahora ya no tengo que pasar sin ello: 
todos los colores se traducen en sonidos y olores. 
Y resuenan como melodías de belleza infinita. 
¿Para qué quiero un libro? 
El viento hojea los árboles y sé lo que allí son palabras 
y las repito a veces en voz baja.
 Y la muerte, que arranca ojos como si fueran flores,
 no encuentra ya los míos."


La noche estrellada.
En aquella época, el futuro remoto era algo indefinido, no sabía qué nombre dar a mis vanas ilusiones. Solía estar sola, deambulaba por calles interminables, y cuando se levantaba el viento me sentía como la hojarasca. Contemplaba el cielo estrellado, deseando saber si habría alguien en algún lugar del mundo encaminándose hacia mí. Era como la luz, que va de una estrella a otra. Luego apareciste tú. Y después nos separamos. Esperábamos la juventud, pero nos equivocamos el uno con el otro.

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